sábado, 30 de junio de 2012

Amarga esperanza

Los tulipanes se apagan,
ya no se oyen sus risas.
La noche púrpura salpica
y tiñe de negro 
los cálidos recuerdos de abrazos perdidos.
Los perros aúllan
sienten rabia y agonizan
por las palabras que se han vendido.
¡Oh, si!, que se han vendido.
Ya los pájaros no cantan,
ya su voz no los alcanza 
y pierden la amarga esperanza.
Sus alas cortadas y los tulipanes, allí, allí aguardan,
esperando la gota de rocío que las refresca
y las realza.

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